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solucionar los miedos en perros

Evaluar la situación

En primer lugar, como siempre, lo principal que ha de tenerse en cuenta para solucionar los miedos en perros es el contexto y la situación que rodea la aparición de esos comportamientos.

El miedo por definición es una emoción, es decir, es una respuesta interna de cada perro, sin embargo, son producidos como consecuencia de un elemento externo.

Por eso, la clave es identificar la causa del miedo y conocer qué experiencias anteriores han podido producirle, si fuera el caso.

Causas del miedo

En términos generales, el miedo es algo positivo en la naturaleza, ya que evita poner en riesgo la vida antes determinadas situaciones.

Entonces, podemos definirlo como una serie de procesos químicos que le envían una señal al cerebro para extremar la precaución ante algo desconocido.

Lo desconocido puede ser realmente peligroso, o bien, puede asociarse a experiencias pasadas que demostraron resultar una amenaza.

También existen miedos infundados, cuando no representan una verdadera amenaza para la supervivencia.

En este sentido, son innumerables las posibles causas que provocan miedo en los perros según el ejemplar.

Podría ser desde la escoba, el agua, la textura del suelo, el mando de la tele, los coches, etc. en función de la percepción recibida por el objeto o situación en cuestión.

Conductas caninas relacionadas

En consecuencia, ese estado emocional puede ser expresado de diferentes maneras, según cómo el perro gestione su emoción, su autoestima y su capacidad de autocontrol.

También puede influir el grado de protección que sienta el can, tanto por sus propias capacidades como por la seguridad que le transmita el humano.

A partir de ahí, surgen una serie de comportamientos que pueden ser atribuidos al miedo, como, por ejemplo, entre otros:

  • Ladridos compulsivos (más info en este artículo.)
  • Agresividad.
  • Contracción muscular o parálisis parcial.
  • Incapacidad de reaccionar.
  • Búsqueda inmediata de un «refugio».
  • Llorar o presentar ansiedad.
  • Demostrar una actitud temerosa o huidiza.

Posibles soluciones

Entonces, vamos a ver cómo solucionar los miedos en perros.

Se pueden encontrar diversas maneras de solucionar esta reacción, con dos técnicas distintas.

Además, las conductas derivadas del miedo podrán ser también resueltas automáticamente, ya que es la causa que las originan.

Desensibilización progresiva

Se trata de conseguir poco a poco la desensibilización del objeto o situación causante.

Puede ser comenzando a enfrentar la situación en el menor grado posible de intensidad (o cercanía) para aumentando la intensidad a través de las sesiones.

Además, debe combinarse con otros elementos distractores estimulantes y positivos que «hagan olvidar» al perro la presencia de lo que le provoca el miedo.

En el ejemplo de la escoba, podríamos comenzar con la escoba lejos, habiendo sido percibida por el perro, mientras jugamos tranquilamente con él o le damos de comer algo muy rico.

Esto se podrá ir repitiendo con acercamiento de la escoba cada día, repitiendo el ejercicio, siempre evitando que el objeto sobrepase los límites y vuelva a provocar el miedo.

En cualquier caso, es imprescindible no compartir su estado de miedo para no transmitirle de vuelta la energía que no deseamos.

– Desensibilización súbita

Primero, esta técnica solo es aconsejable en situaciones muy concretas en las que el miedo se presente con niveles muy bajos de intensidad, pero en el 99% de los casos será preferible no usarla.

Con esto, podemos pasar de que el perro presente un miedo nivel 4 a que se eleve a un nivel superior, tipo 6 u 8, dificultando la solución.

Es más, aún en esas situaciones, es un procedimiento que debe ser siempre supervisado por un profesional en adiestramiento canino.

Lo anterior es debido al peligro de una mala interpretación, a no calibrar correctamente la intensidad del miedo y sobre todo por las posibles consecuencias negativas que conllevaría no aplicar el proceso de manera óptima.

Probablemente, hemos escuchado alguna vez lo de «tirar al perro al agua» y que él solo aprenda a nadar de manera instintiva, lo que sirve solo como ejemplo ilustrativo, no como una recomendación.

Conclusión

Por lo tanto, identificar correctamente la causa del miedo puede ayudarnos a solucionar otras conductas derivadas como agresión, ansiedad o ladridos compulsivos.

Este tipo de modificación de conducta ayuda enormemente al perro a sobrellevar situaciones diarias o sociales sabiendo cómo gestionarlas por sí mismo.

Debido a esto, el vínculo humano-perro se fortalece, puesto que una de las virtudes de esta simbiosis es la protección mutua que ofrecemos a la relación.

El perro confiará más en el humano que le proporcione seguridad, más aún, si el humano consigue trasladar esa seguridad a la emoción del perro.

Esperamos que estos consejos para solucionar los miedos en perros ayude al humano a equilibrar emocionalmente a su amigo de cuatro patas, con tacto, respeto y con mucha paciencia.

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